

Miguel Amorós expone en estos tres textos, cómo la ideología obrerista, exaltadora del potencial revolucionario de la clase trabajadora, obstaculiza la comprensión de la realidad para su asalto y transformación. Ello no sólo debido a la desaparición de la clase obrera como tal, sino a las nocividades que venían junto a ella: la civilización industrial y sus consecuencias. El autor se desmarca así, criticando la imposibilidad de autogestionar este mundo, para situar el núcleo del conflicto social en las luchas en defensa del territorio.